lunes, 5 de agosto de 2013

Crítica Guerra mundial Z | 2013 | Brad Pitt y Mireille Enos




Guerra Mundial Z ya se ha estrenado este fin de semana y por cierto que buenas cifras en taquilla. Los zombies y la figura de la estrella Brad Pitt siempre son y serán un buen reclamo de masas. Nosotros ya os dejamos un pequeño artículo sobre sus arte conceptual y su protagonista femenina, ahora nos acercamos a nuestra página hermana Mundo Return para dejaros con la crítica publicada allí





La pre-producción y su desarrollo ha sido la comidilla de chismes de la industria en los últimos años, empezando por la pelea de los derechos del libro de Max Brooks, falta de financiación, recortes, parones eternos de rodaje, sustituciones y golpes donde más duele, planteamientos obtusos que empiezan por el guión y ello incluye al escritor de la novela que, cabe decir, no utiliza nada de ella salvo el nombre. Baile de nombre entre los mismos guionistas, ultimándolo todo un Lindelof contratado cual mercenario estando más perdido que en Prometheus (2012) y la serie Lost, y un proyecto que desde su concepción parece destinado a reventar taquillas por sólo un nombre, y no por los zombis precisamente.

Hablo de Brad Pitt y su cabezonería de llevar este proyecto a buen puerto. Mejor, dicho su proyecto. Algo así le ha dado como a Tom Cruise (un habitual que le gusta realzar su figura). Es decir, necesita una casa para él y otra para su ego. Si bien Brad Pitt tiene una filmografía envidiable como actor, aquí tan sólo intenta realizar un producto para él sin tener ni idea de esto de los muertos vivientes e infecciones masivas que inauguró George A. Romero hace la tira de años. Es una película para restregarnos su cara bonita, porque el guión no hay quien lo salve, se huele crítica social, se huele algo que pudo ser más interesante y atractivo pero en el que a medio camino dijo alguien: ''ey, vamos a apostar por la escenificación de la destrucción de ciudades y a meter más acción, como en esos tantos blockbuster de más que revientan ciudades enteras cual film de Bay y Emmerich''. Dicho y hecho.
Y así tenemos dos horas donde aparte de ver al guaperas de turno, asistimos a una barbarie pirotécnica con zombies CGI saltarines con aspecto de goma que parecen sacados de los San Fermines, y un elenco de secundarios (como la familia del protagonista) que pasa de puntillas sin ton ni son. Aqui sólo importa él, Brad Pitt. El director Marc Foster (¿qué cojones le pasa a este hombre?) y el resto del equipo técnico no ha trabajado nunca en el terror, y eso se nota si echamos un vistazo a los nombres que hay tras el film. El único que sabe de ello es el compositor Marco Beltrami, y aquí no es que digamos que haga un buen trabajo.

En resumen: El film es un producto industrial. Sin alma. Sin fondo. Ni siquiera huele a serie B. No hay sangre, no hay gore. No es una adaptación del libro ni tan siquiera, que ya tiene huevos la cosa. No da miedo, no da pánico, ni siquiera hace gracia. Guerra Mundial Z es un producto entretenido pero anodino, de esos que no dejan huella, de aquellos que una vez abandonan la cartelera nadie recordará. Es más, tras salir de la sala de cine más de uno la olvidará porque teniendo otros referentes mejores y más originales en este amado subgénero de terror, ¿para qué volver a ver esto? Qué coño, no soy fan The Walking Dead, pero dos minutos de esa serie se funden toda la morralla de lo que han perpetrado Pitt y sus mercenarios, y eso, son palabras mayores...

Análisis escrito por Gwynplaine Thor para Mundo Return

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