jueves, 22 de mayo de 2014

Sombras eróticas del presente | Fusión | Capítulo 3



Habían pasado 22 horas y 53 minutos desde la "entrevista". Latiana no tuvo más remedio que mostrar su interior a la voraz máquina de Eltior, fuese lo que fuese lo que la máquina había descubierto, Latiana debía seguir con su camino encomendado.

La alteración química sufrida por el citado aparato y las emociones surgidas a raíz de la visita de su terrible némesis, habían hecho que en el espíritu de Latiana surgieran acerca de su nexo de unión a esta masa terráquea, por eso como marcaban la antiguas prácticas leotivistas, la unión de cuerpo y tierra eran la única forma de volver a reengancharse con el alma de lo que le rodeaba.

Latiana decidió cambiar su carrocería, el contacto con Eltior le había hecho sentir repudia de su actual físico, así que una vez más no dudo en reconstruirse. Como marcaba la norma sólo una única cosa no podía cambiar, su sexo.

El siguiente paso era encontrar en lugar adecuado para el leotivismo. Tras varios lugares posibles Latiana decidió georealizarse en un lugar costero. Luz y arena blanca eran el elemento perfecto para el reencuentro que necesitaba.
La joven portaba dos únicas prendas, un suave pantalón vaquero azul celeste y una blusa de idéntico color. El primer paso era despojarse de su atuendo, ya que nada podía interferir entre ella y el espacio.












Tras dejar su cuerpo totalmente desnudo era momento de notar el aire, los leotovistas sabían que de las tres capas ambientales, el aire era la que movía nuestra energía interior y la que nos hacía avanzar y mejorar. Correr junto al viento era la primera toma de contacto, con ella sentiríamos la primera permutación.











La luz solar era la capa ambiental más alejada, pero no por ello menos importante. Notar cada haz de luz solar en cada una de las célula de nuestro soporte, era el paso perfecto para retroceder al origen y así fue.
En aquel momento Latiana recordó el primer contacto con aquella especie animal que trataba de hacerse hueco en el universo. Latiana retrocedió a la primera caza, al primer cultivo y a la primera piedra monumental, recordó el amanecer de la raza humana como un hito diferente hasta todo lo visto hasta entonces. Por desgracia, Latiana también empezó a notar rápidamente sentimientos que la herían y la embriagaban de pena, notó como aquel idílico y esperanzador inicio, se convertió en tragedia de la noche a la mañana, notó de nuevo lo que Eltior no quería que notase, la duda del porqué de todo este desastre.




El último paso de la limpieza espiritual era el contacto directo con el propio planeta, Latiana y la tierra fueron un único elemento durante unos cuantos segundos, la arena blanca rivalizaba en belleza con la carrocería elegida por la joven, formando una estampa de puro placer visual para todo aquel que tuviese la suerte de contemplarla hasta que de repente así fue, Latiana abrió los ojos y vio aquella silueta inerte contemplando algo que lo había paralizado, de repente una palabra salió de su boca, esta fue...



Continuará...

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