jueves, 22 de mayo de 2014

Sombras eróticas del presente | Lespirt | Capítulo 4



De todos los leotivistas, Lespirt era el más dotado. Nadie sabía su origen ni su tiempo material, lo único claro que se sabía de él era que fue el encargado de mantener la paz en los conflictos del meridiano. Según testigos o más bien según leyendas, lo visto aquel día alteró el curso del tiempo y de la propia existencia.
Lespirt era uno de los encargados de entrenar a las viajeras, por supuesto para tener a Lespirt como maestro había que tener un don especial, sólo la mejores eran enviadas a la Fragua para terminar su ciclo temporal.




La Fragua era un lugar idílico donde las jóvenes aprendían todo lo necesario en su unión material con el entorno. La paz, la naturaleza y los cuerpos se convertían en un todo que dotaban a aquel espacio de un aura especial.
No había un tiempo concreto para cerrar el ciclo, las viajeras entraban sin fecha de salida determinada, sólo sus cualidades marcaban su tiempo y destino, Lespirt determinaba cuando una viajera debía partir o cuando una viajera debía quedarse.



Pero como todo en la vida el maestro también tenía detractores, una falange del grupo más sectareo veía en él un peligro y una ofensa a no descuidar, sus técnicas no eran del agrado de ese sector y la Fragua se veía alterada más veces de lo deseado. Eltior era un fijo en cada control a la Fragua, aquel paisaje nublaba sus sentidos, así que nadie mejor que él para controlar la Fragua y sobre todo a sus viajeras.

Latiana fue un miembro de la Fragua, más bien digamos que fue un miembro "especial", por eso su rostro no pudo ocultar una ligera sonrisa al ver aquella sombra sobre la arena, no había dudas, era él.



Continuará...

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