sábado, 14 de diciembre de 2013

Crítica 12 años de esclavitud | Que no se vuelva a repetir



Cada temporada cinematográfica ofrece un numero de películas gestadas para acaparar todos los premios del planeta cine. Hay años donde el número de films es alto y la competencia feroz; hay años donde la cosa va menos cargada y los premios se terminan repartiendo; hay años donde surge una sorpresa que deja atónita la platea; y hay años donde desde un principio queda claro que hay una película nacida para arrasar, para no tener competencia ni sorpresas, un film estrella que quedará en el recuerdo del público, de los jurados y del libro Guinness.

Y eso es lo que ha ocurrido este año con 12 años de esclavitud, que tenemos un film que a 5 meses de la entrega de los Oscars, nos permite sin miedo a equivocarnos, publicar un titular dándola como vencedora.


Había muchas expectativas puestas en el nuevo título de Steve McQueen. Tras "Hunger" y "Shame" este director estaba bajo la lupa del cinéfilo más exigente y no ha defraudado a ninguno.
Estamos ante una historia basada en hechos reales que una vez más vuelve a mostrarnos el lado más oscuro y vergonzoso del ser humano, como ya va siendo habitual, McQueen explora una vez más aquéllo que no nos gusta ver ni sentir, aquello que nos produce rechazo, aquello que nos gustaría ocultar para siempre.




Por tercera vez consecutiva el director consigue que salgamos de la sala con un nudo en el estómago gracias a un relato crudo y brutal. No duda en mostrar la maldad sin maniqueísmos, sin tapujo ni vergüenza y aunque Michael Fassbender vuelve a demostrar ser el actor fetiche de McQueen, es Chiwetel Ejiofor el actor protagonista indiscutible. Magistral desde cualquier punto de vista, su rostro construye una perfecta mirada triste y perdida a causa de la impotencia y de la triste lucha por la supervivencia. Brad Pitt productor del film, se reserva un personaje crucial, Benedict Cumberbatch y Paul Giamatti completan un elenco secundario de lujo y Lupita Nyong'o se convierte en la revelación que todo gran film debe tener.


Por eso aunque muchos vean esto exagerado, esta historia ambientada en el Louisiana de 1850, nos recuerda a obras míticas como Lo que el viento se llevó o Los mejores años de nuestra vida, haciendo de la épica igual que estas, su mayor arma de recepción, introduciéndose sin oposición en tus sentidos y dejando dentro de ti un poso de rabia e impotencia. Aunque por desgracia, en la mayoría de casos se desvanezca ante el primer escaparate de una tienda de moda.



Centrándonos en la autoría de McQueen, veíamos que tanto en Hunger (2008) como en Shame (2011), se apreciaba un estilo seco y realista, donde únicamente la imagen y su detalle cobraba importancia vital, para mostrar de este modo una visión clara y concisa del drama humano representado por el protagonista, un excelente Michael Fassbender. Veíamos así que en Hunger, este protagonista presentaba a un hombre destrozado físicamente y que en Shame, este hombre conseguía escapar de su prisión física para adentrarse en la psicológica. En cambio en 12 años de esclavitud, ese personaje parece cambiar sus penurias y su rol, transformando así sus penas anteriores en tiranía, odio y venganza, y de este modo esclavizar para no ser esclavizado.

Pero si como hemos dicho en el inicio del párrafo anterior, McQueen mostraba dos obras iniciales totalmente sobrias, austeras y centradas únicamente en su imagen, ahora el director demuestra el dominio total en todos los apartados del film, mostrando al mundo que es ya uno de los grandes nombres del cine actual. Como ejemplo a esto basta con mencionar el genial uso del sonido que acompaña esos sangrientos primeros planos, en los cuales afecta más los quejidos y lloros de las víctimas, sus lágrimas cayendo al suelo o el sonido de los latigazos y la carne, que la propia crudeza de las imágenes. Y por supuesto mencionar también, que por primera vez en la obra del director, la banda sonora (Hans Zimmer), es un recurso más para vender el terrible drama humano contado.



Por tanto sólo queda decir que sin duda estamos ante la película del año, quizás no la mejor, pero si la mejor construida para arrasar en los grandes certámenes de cine. Si tras varios años de Oscars no recuerdas un film ganador que se te haya quedado grabado, ya lo tienes aquí, ya que 12 años de esclavitud tiene madera de clásico, quizás el clásico mas desgarrador de la historia moderna.

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