jueves, 6 de febrero de 2014

Crítica 'La gran estafa americana'




David O. Russell empieza a ser un fijo de la ceremonia de los Oscar. Otro año más Russell hace gala de su repertorio genial de actores y nos trae una historia que ha arrasado por los festivales que ha pasado y se postula como una de las grandes favoritas para arrasar en los Oscar 2014.

Finales de los 70, un agente del FBI investiga un caso en el que aparecen implicados algunos miembros del Congreso. El brillante estafador Irving Rosenfeld y su socia y amante, Sydney Prosser tienen que trabajar para el agente Richie DiMaso, que los obliga a infiltrarse a cambio de inmunidad...

Bajo la sinopsis citada, Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence y Jeremy Renner, tienen la misión de poder quitarle el trono a film del año a la gamberrada de Martín Scorsese o a la muy serie cinta de Steve McQueen. El film de hoy por cierto, está más cerca de El Lobo de  Wall Street que de 12 años de esclavitud.



Tras El lado bueno de las cosas, Jennifer Lawrence y Bradley Cooper vuelven a formar parte del casting, pero esta vez quedan relegados a un segundo plano por la presencia de un genial (una vez más) Christian Bale y de una extraordinaria (otra vez más), Amy Adams.
El film desde su inicio nos deja claro el juego existente entre entre la verdad y la apariencia, y el llevar la palabra American en su título original, nos da pistas al igual que hacía American Graffiti, de que estamos ante un crítica del "Americanismo" o más bien hacia una parte de parte de él, mostrándonos esta vez en lugar del final de un sueño como hacía la obra de George Lucas, el reverso tenebroso de ese sueño americano, es decir la farsa y la mentira que permanece camuflada bajo los cimientos de esa gran nación.

En gran parte, la cinta de Russell descansa en la solvencia interpretativa de sus actores principales,  basando parte de la fuerza de esta interpretación en la caracterización y la escenografía, como demuestra la transformación física de Christian Bale, la melena de Jennifer Lawrence, los escotes en V de Amy Admas o ese genial tupé que luce Jeremy Renner. Pero no sólo de actores vive el film, ya que aunque su guión quizás peque de largo en su metraje elegido, no podemos dejar de valorar su fuerza narrativa y su dominio en los diálogos. Esta vez el humor o más bien el tono jocoso o irónico quita dramatismo a la obra, la cual no queda exenta de momentos que impactan dramáticamente hablando.



Como hemos mencionado la producción de este American Hustle es soberbia, la ambientación de los 70, la textura elegida para la fotografía y como no la banda sonora y sus canciones, hacen que la película sea un puro festival para los sentidos, lo que le da opciones clara para llevarse el premio gordo del año.
Quizás la única pega que podemos encontrar a La gran estafa americana es la facilidad que tiene para pasar a un segundo plano de nuestros recuerdos filmicos. Si 12 años de esclavitud nos da un puñetazo seco en la boca del estómago difícil de olvidar y El lobo de Wall Street hace que hablemos de ella con todos nuestros conocidos durante días, La gran estafa nos gusta durante su visionado pero se esfuma cuando abandonamos la sala, y eso sinceramente no es bueno. 
Aún así film muy recomendable que nos depara un fantástico año 2014, al menos filmicamente hablando.




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