sábado, 17 de mayo de 2014

Blockbuster al desnudo by Cinematte


La llegada a nuestras carteleras del film Godzilla, nos ha hecho recordar este artículo de 2012 en el que veíamos un futuro alentador para las grandes producciones que veían la taquilla como objetivo principal. Tras un 2013 un poco más flojo en ese sentido, 2014 parece que quiere y debe reivindicar la autoría y el espectáculo unidos de la mano.


EL BLOCKBUSTER DE AUTOR

Desde los inicios del cine este siempre ha tenido diferentes formas de expresarse y de entenderse; el cine de estudio, el comercial, el indie, el de autor, los blockbusters, el didáctico, el documental y así una gran cantidad más de formas de ver y entender el maravilloso séptimo arte. De todas estas formas de entenderlo, unas han corrido mejor suerte y han estado mejor consideradas que otras, una de las peor consideradas ha sido siempre los blockbuster, ese cine palomitero pensado para reventar las taquillas del planeta sin contemplar ningún estilo ni respeto hacia sí mismo; las producciones de Joel Silver, Michael Bay o Roland Emmerich (el primero en menor medida), han sido el ejemplo perfecto de cómo estructurar y construir un film para que arrastre al público a las salas sin dejar el menor rastro de calidad fílmica en lo mostrado. Curiosamente este modelo de cine no empezó así, y además por suerte, siempre ha habido excepciones que han intentado dignificarlo.


Comentábamos que este tipo de cine habitualmente ha ido vinculado con la calificación de cine malo, vulgar e industrial, pero también comentábamos que a lo largo de la historia ha habido algunas excepciones y sobre todo un origen distinto, los cuales pasamos a repasar por encima. Si buscásemos la palabra blockbuster en el diccionario nos encontraríamos con esta definición: ‘una bomba de enorme capacidad explosiva’. La definición del diccionario inglés Oxford hace referencia a las bombas que pesaban más de 4000 libras utilizadas en la Segunda Guerra Mundial, pero si nos centramos en la vertiente cinematográfico de la palabra, encontramos que ya desde inicios de la Segunda Gran Guerra, algunos filmes eran denominados ‘blockbusters’ por el éxito rotundo de taquilla que habían cosechado.


Quizás el primer gran referente sea Lo que el viento se llevó (1939), en tan solo tres días este film recaudó 945.000 dólares, pero su vertiente mucho más dramática y artística lo aleja de la definición exacta que contemplamos en la actualidad. El segundo título que más se acerca es Ben-Hur (1959), su carácter mucho más espectacular y el uso de los efectos especiales como baza principal del film lo coronan casi como el primer título puro del género, pero al final algunos pequeños detalles hacen que no le atribuyamos 100% la definición de primer blockbuster. Ahora por fin llegamos al título que retomaría y encumbraría definitivamente el término Summer Blockbuster, nos referimos a Tiburón, quien el 20 de junio de 1975,en pleno auge del verano en los Estados Unidos, se coronó como uno de los mayores éxitos de taquilla de su época y como referente a seguir por las producciones posteriores. Curiosamente, su director Steven Spielberg es el primer gran "autor" de blockbusters y su film fue el artífice de crear un nuevo tipo de cine parido con unos cimientos, estructura y formato magistral, pero que desgraciadamente como vamos a ver, el tiempo y Hollywood se encargaron de corromperlo hasta convertirlo en el hazme reír del cine, que no de sus inversores.
Como era de esperar tras la aparición y el gran éxito de Tiburón en el 75, empiezan a nacer muchos films bajo la misma premisa, películas como La Guerra de las Galaxias o la saga Indiana Jones continúan con el respetable taquillazo veraniego iniciado por Spielberg, pero la búsqueda posesiva de público hace que la idea empiece a corromperse, la parte autoral, intelectual y artística empiezan a desaparecer por la búsqueda de adolescentes y niños, lo cual infantiliza y simplifica las historias y la estructura. Rápidamente la idea de Tiburón empieza a devorarse a si misma.


Conforme avanzan los mediados de los 80, el blockbuster empieza a debilitarse, por suerte antes de este ocaso directores como Ridley Scott o James Cameron tienen claras las bases del modelo iniciado por Spielberg y comprenden la monumentalidad y posibilidad que este cine puede tener, films como Alien (1979) y su continuación Aliens, el Regreso (1986), Terminator (1984) o sobre todo E.T. (1982) y Blade Runner (1982) (film extraño para calificarlo como blockbuster pero que desde luego parte de muchas de sus premisas), son quienes se encargan de quitar complejos a un género que deja patente que puede mirar a los ojos a cualquier producción y modelo cinematográfico, atesorando calidad suficiente para estar sentadas junto a las más grandes obras maestras que haya dado el séptimo arte. Pero como ya hemos dicho tras estos films la cuesta abajo siguió, la llegada de los 90 fue el declive total de este cine, nuevos productores, guionistas y directores no entendieron la idea principal de este cine, transformando el blockbuster en un espectáculo pobre, vacío, ridículo, lleno de banales fuegos de artificio que buscaba como único objetivo llenar las salas y los bolsillos de los inversores. Por supuesto entre finales de los 80 y principios de 2000 algunos films consiguieron asociar el término del que hablamos con el de cine de calidad y posicionarse como dignos ejemplos, cintas como Depredador (1987), Starship Troopers (1997), Matrix (1999) o Avatar (2009) nos dejaban trabajos de leyenda capaces de aunar espectáculo, diversión y simplemente cine de talento.


Y llegamos a día de hoy, al presente de este cine y de los responsables de su continuación. El primer nombre a destacar sería del Steven Spielberg, como ya hemos comentado es el ideólogo y primer gran autor de este cine dando muestras constantes de genialidad, y algunas pocas de no genialidad, pero siempre enriqueciendo el modelo. Pero aunque es de suponer que seguiremos disfrutando de algún buen blockbuster del maestro, la tónica general nos dice que su interés por el mismo parece haberse debilitado con la edad. Las otras esperanzas pues, serían en principio y por antiguedad: Ridley Scott, quien con Alien, Blade Runner y Gladiator (2000) nos ha dado muestras suficientes de su calidad, y por supuesto James Cameron, el director que está a camino de pasado y presente, aunando las estructuras y técnicas de antaño con las  tecnologías del nuevo cine. Pero si de verdad hay dos nombres que nos hacen pensar en el gran futuro que le espera al género y en el nacimiento del nuevo modelo que hemos acuñado en el título como Blockbuster de Autor, son el de Peter Jackson, y por supuesto el de Christopher Nolan. El primero ha sido capaz de conseguir que un taquillazo de género fantástico lograse 13 Oscars de Hollywood, hablamos de el film El Retorno del Rey (2003), y el segundo nombre ha sido capaz de realizar El Caballero Oscuro (2008), film de superhéroes capaz de situarse entre las mejores obras del cine de todos los tiempos.


Y 2012 va a ser el año de estos dos autores y de alguno más. Para empezar con Joss Whedon y sus Vengadores hemos asistido a algo diferente, con Brad Bird y su Mision Imposible Protocolo Fantasma también, por no hablar de J.J. Abrams y Super 8 o la porqué no, esperanzadora futura secuela de Star Trek. Pero yendo al grano del asunto podemos decir que 2012 es el año que ha recibido o recibirá; La Leyenda Renace por parte de Nolan, Prometheus de la mano de Ridley Scott, El Hobbit de Peter Jackson y Skyfall a cargo de Sam Mendes, debutante en las lides de la acción pero que promete sorprender en cada fotograma. Por una vez en la historia, las primeras quinielas para los Oscars recogen entre sus favoritas a cuatro blockbusters, tanto la obra de Nolan, como la de Scott, como la de Jackson, como la de Mendes
Y ya está, todo lo dicho es lo que nos ha hecho pensar en el 2012 como el año en que renació el acuñado "Blockbuster de autor".

BLOCKBUSTER DE AUTOR: 2012, el año de su confirmación


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