martes, 15 de julio de 2014

Crítica La quinta del porro | El 8 apellidos vascos de 1981



Siempre hubo 8 apellidos vascos en España. Ese tipo de films teoricamente modernos y atrevidos, que evocan una imagen de denuncia, que arrasan en taquilla y que creativamente tienen nada o poco que ofrecer, ha ido implícito en el adn de nuestro cine. Por eso hoy nos gustaría recordar un film de los 80 que se movía por esos derroteros y que incluso tuvo tal éxito en taquilla que dispuso de alguna continuación.


  • Director Francesc Bellmunt 
  • Reparto Álvaro de Luna, Carmen Pérez, Joan Borràs, Pep Munné, Juan Manuel Montesinos, Ricard Borràs Género Comedia 
  • Sinopsis: Las aventuras de un grupo de jóvenes cuyas ideas sobre el servicio militar y la autoridad están bastante alejadas de las de sus superiores. 

La quinta del porro es de éstas películas que con el paso del tiempo van quedando desfasadas, de manera que vista actualmente puede parecer incluso ridícula, más que nada porque a ojos de las nuevas generaciones la mili es una especie de mito artúrico que no saben a ciencia cierta si es leyenda o realidad.
Por desgracia, para los que pasan la treintena, la mili fue algo tan real, cierto e "instructivo" como su educación escolar.

Mercé Pérez desnuda en La quinta del porro

USA a principio de los 70 y de la mano de un joven George Lucas, nos ofrecía un film llamado American Graffiti. España no iba a ser menos y ofrecía su versión cañí de esta película, su nombre como hemos dicho fue La quinta del porro.
La película, aparte de simpática e incluso atrevida y original en algunas de sus escenas, es una crítica mordaz a toda esa pantomima del servicio militar y de la apertura de libertades de aquella España, convirtiendo el viaje en tren de un grupo de "peludos" que se dirigen a su incorporación a filas, en toda una aventura tan dispar como la de los Graffiti, pero por supuesto mucho más vulgar, plana y ridícula. Aunque eso sí, a su favor hay que añadir el atrevimiento y la virtud al chiste que tenemos en nuestro país. Escenas como la que protagonizan dos jóvenes en un coche discutiendo sobre fotografíar sus sexos mientras eluden  a Woody Allen, son momentos que incluso vistos hoy mantienen la atención del espectador además de mantener un tono actual a nivel de denuncia sobre temas que siguen de actualidad y no corregidos (léase machismo).

El taxi tan de moda y tan denostado en esta época  de inventos absurdos, es también protagonista al igual que ocurre en 8 apellidos vascos de esta oda a la españolitis fílmica que tanto nos gusta criticar y al mismo tiempo disfrutar.



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