viernes, 27 de febrero de 2015

El Ministerio del tiempo al desnudo | Ecos y resonancias


El Ministerio del tiempo ha sido claramente un éxito. De hecho su paso a los lunes la sitúan ahora mismo como el producto estrella de TVE. Lo mejor de esto no es que sólo haya entusiasmado al público, sino que además la critica ha sido unánime con este primer episodio y todos coinciden en que si no se tuerce la cosa, tenemos ya entre manos la primera candidata a mejor ficción de este 2015.


Un dato curioso de la serie, es lo bien que refleja esta edad de oro iniciada por las series norteamericanas y secundada por las producciones británicas. Este reflejo lo vemos en el batiburrillo (pero muy bien encajado) de ideas que demuestran como sus creadores han estudiado muy bien el mercado, para elegir lo mejor de algunas de las fantasías de ficción claves de la última década. Y estas claves o inspiraciones, es lo que vamos a mencionar a continuación.

Primero decir que se trata de un universo propio pero que bebe eso sí de muchas fuentes. Los viajes en el tiempo son uno de los temas clásicos de la ciencia ficción y se nota que los guionistas, Javier y Pablo Olivares, conocen el género. Ellos han mencionado sobre todo la influencia de Las puertas de Anubis, pero también de adivinan estos otros trabajos.

El Ministerio del tiempo al desnudo | Ecos y resonancias
Las comparaciones con Doctor Who, la serie de viajes en el tiempo por antonomasia, son inevitables, aunque de momento no hay mucho parecido: no hay Tardis, no hay alienígenas (de momento) y lo más parecido a un destornillador sónico es el móvil con el que se puede hablar con gente de otras épocas. Pero teniendo en cuenta que el doctor lleva viajando en el tiempo (interrumpidamente) desde 1963, es normal que salgan algunos paralelismos, como el uso de personajes y eventos reales.
Aunque quizás, El Ministerio del Tiempo se parece más a Torchwood, spin off de Doctor Who que a la propia serie original mencionada.


Otro paralelismo claro lo tenemos en el relato patrio El día que hicimos la transición, de Pedro Jorge Romero y Ricard de la Casa, en el que hay un Cuerpo de Intervención Temporal dependiente del Grupo Especial de Inteligencia.

Además la fase de reclutamiento y los primeros pasos de Julián (Rodolfo Sancho) en el ministerio han recordado a muchos la primera película de los Men in Black. Julián sería el despistado y algo rebelde Will Smith, mientras que Jaime Blanch adoptaría un papel similar al del experimentado Tommy Lee Jones. También lo vemos cuando se recluta a Alonso Entrerríos, el soldado de Flandes interpretado por Nacho Fresneda, y se le dice que tendrá que dejar atrás toda su vida.


En la propia serie, Julián menciona un par de veces “la primera de Terminator”. En esta película, Schwarzenegger viaja al pasado a matar a Sarah Connor antes de que dé a luz al líder de los humanos que se rebelarán contra las máquinas. Y en el primer episodio de El Ministerio del tiempo, el militar francés (y su aliado afrancesado) intentarán matar al Empecinado antes de que lidere la rebelión. Aunque esto lo hacen tras viajar al futuro y comprar un libro de historia. Exacto, igual que ocurre con el almanaque deportivo de Regreso al futuro II. No es la única referencia a la trilogía de Zemeckis, ya que tenemos otro momento donde el protagonista viaja al pasado para encontrarse consigo mismo o pinceladas de humor ya vistas como cuando les preguntan los nombres a los agentes del ministerio en el siglo XIX, Julián dice que se llama Curro Jiménez, de modo parecido a cuando Marty McFly dice en Regreso al futuro III que se llama Clint Eastwood.

Otro deja vu, es cuando Julián usa el móvil para llamar al pasado y hablar con su novia, Paloma Randovio donde vemos ecos de La constante, episodio clave de la serie Perdidos.
Y ya metidos en nuestra harina, no podemos dejar de nombrar, esas pinceladas eróticas y ese amor a los desnudos que HBO puso de moda como algo oficial para ser tratado en serio.


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