viernes, 13 de marzo de 2015

Desnudando al Hombre Pájaro


Hoy vamos a centrarnos en exprimir un poco la película triunfadora del año 2015 para de este modo, animar a los espectadores a ir un punto más allá de lo explicito e intentar entender el complejo entramado que ha hecho a este film ser una obra maravillosa y una de las mejores ganadoras al Oscar de los últimos 10 años.

Lo primero que queremos destacar y por lo que ha sido elegida a modo didáctico, es que estamos ante un film que desde ya debería ser de exposición obligatoria en todas las escuelas de cine del planeta y es que, si el cine es un conjunto de artistas más que una expresión de un único autor, este film recoge a la perfección esa simbiosis creada entre director, fotógrafo, músico, escritor, montador y actor, para crear un engranaje perfecto que da como resultado una obra compacta que absorbe lo mejor de cada uno de sus obreros para asimilarlo como propio y convertirse así en producto de sello único y singular.

Para remarcar la importancia de esta obra y entender mejor su grandeza, nos gustaría antes compararla con sus rivales del año. Boyhood por ejemplo, su gran rival, es una producción casi perfecta ya que rodar durante 12 años y mantener el mismo ritmo, fotografía y estilo sin que se note el paso del tiempo y todo se vea como un conjunto totalmente armonioso, es muy difícil y digno de alabar. Pero dicho esto, como película está muy lejos de Birdman y ahora veremos porqué.

Es curioso que este año las tres apuestas claras a Oscar tenían un fuerte componente de puesta en escena. En Boyhood como hemos dicho, la continuidad y el racord perfecto era una apuesta no vista hasta la fecha y algo que la hacían especial. Su otro rival, Hotel Budapest, llevaba el color, la dirección de arte, el curioso formato 4:3, las maquetas o el maquillaje a ser el personaje principal de la película. Y en Birdman, el plano secuencia se hacía dueño del film y ya pertenece a la historia del cine como uno de los mejores ejemplos de esta forma planificar.
Pero, curiosamente, tanto en Boyhood como en Hotel Budapest, la historia parece ser simplemente un "pretexto" para la imagen y para sus logros técnicos, mientras que en Birdman la puesta en escena es el medio perfecto para narrar la historia. Y sinceramente,  pocas veces se había visto en los últimos años una simbiosis tan perfecta de guión, puesta en escena y actuación.

Como hemos dicho, Birdman debería ponerse como ejemplo perfecto en las escuelas de lo que es cine, es decir la comunión perfecta del talento de un amplio grupo de personas donde nadie destaca pero todos se notan. Un  ejemplo perfecto de esto es cuando en uno de los preestrenos de la obra teatral que se cuenta en el film, vemos como gracias a la cámara móvil (plano secuencia), historia e imagen se funden yendo totalmente al unisono mostrando las dos caras del escenarios (público y entresijos) y describiendo de manera sublime la lucha interior y la dualidad del propio Keaton/Birdman; autor/productor; casual/hardcore, arte/consumo.
Aquí vemos como director, escritor, fotógrafo y actores, consiguen juntar un trozo de su talento para dar un momento simbiótico creativamente hablando perfecto. Para colmo, el uso del "sonido" y no me refiero al mismo, sino a la banda sonora, ejerce casi como si fuese un sonido más para enfatizar y redundar el ritmo y la tensión contada, lo que dota a Birdman de ese sello especial que la hace algo tan singular.

Ahora nos gustaría a modo de fotogramas, explicar un poco mejor algunos detalles de la estructura narrativa de la obra.

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