Maria Bopp desnuda en 'Llámame Bruna' (Fox) | Surfistinha


Entre sus planes, a corto plazo, no estaba actuar, se encontraba tranquila trabajando detrás de cámaras en distintas producciones, pero por azares del destino y el ojo agudo de una directora, terminó siendo una de las más de 200 personas que presentaron el casting para ‘Llamame Bruna’, y se convirtió en su protagonista.


Un debut actoral que lleva todo el peso de una historia profunda, densa y polémica. No fue fácil para María Bopp, quien en poco tiempo se ha convertido en una de las más cotizadas actrices de Brasil y de alto impacto en América Latina.
La verdadera Bruna existe. Su nombre es Raquel Pacheco y nació en Sao Paulo en 1984. Era una chica de clase media alta que decidió entrar a la prostitución luego de perder su virginidad. El 2003 abrió un blog en Internet en el que contaba sus experiencias íntimas.

Tenía sólo 18 cuando desde un blog comenzó a contar sus experiencias como prostituta, actividad en la que hacía un año se había sumergido por propia elección. Raquel Pacheco, una brasileña de clase media, había abandonado a los 17 la casa de sus padres adoptivos, enojada con la supuesta preferencia que tenían ellos por sus hijas biológicas.


Las ganas de libertad, sexual y económica, la habían llevado a un conocido burdel de San Pablo. Allí, se hizo llamar Bruna Surfistinha y logró ser una de las escorts más requeridas del momento. Por ella pasaron cientos de clientes, hasta 12 por día. Vivió alegrías y tristezas. Disfrutó de tener su propio dinero y sus propios placeres. Pero también pasó la violencia, en forma de abusos físicos y verbales. ¿Y la libertad ansiada?
Era 2005 cuando el éxito de su blog se convirtió en un libro, El dulce veneno del escorpión, aún más popular que sus memorias virtuales y consejos sexuales. Fue así que su nombre comenzó a estar en boca de todos y logró ser una figura mediática. Para ese entonces, Raquel se había enamorado de un cliente quien la esperó con amor. Y al cumplir 21 años, ella se regaló la libertad de dejar de ser Bruna y comenzó a vivir de las regalías que le comenzó a dar la industria editorial.

Once años después, con un film de por medio en 2011, Bruna aún da de qué hablar en Brasil… y dentro de poco resonará en la Argentina. ¿Por qué? Es que una tarde, hace unos meses, Raquel tuvo la mano de María Bopp en su pecho. Y María, una estudiante de cine que se abría paso en la actuación, tuvo la mano de Raquel sobre el suyo. Era la primera vez que se encontraban, pero no se veían. Sentadas, una frente a la otra, tenían los ojos vendados.

Llámame Bruna, de ocho capítulos de una hora de duración y producida por la cadena Fox, protagonizada por la joven actriz brasileña Maria Bopp y dirigida por Mária Farai, está basada en la historia real de Raquel Pacheco, una de las prostitutas más famosas de Brasil. Pacheco, que adoptó el nombre de Bruna Surfistinha, hija adoptiva de una pareja que ya tenía otras dos, abandonó a los 17 su hogar de clase acomodada para acabar trabajando en el burdel Privé, uno de los más conocidos de São Paulo, en el barrio residencial de Jardins, en busca de independencia económica y de experiencias fuertes. Tenía tal éxito que, dicen, recibía hasta 12 clientes diarios, pero también era víctima del submundo en el que vivía.


La soledad la llevó a escribir un blog sobre sus crudas experiencias (El dulce veneno del escorpión) y cuatro años más tarde, a los 21, dejaría el oficio tras enamorarse de un cliente, un abogado. En 2005, se convirtió en un icono de la cultura pop al publicar un best-seller de igual título que inspiró dos películas: Confesiones de una prostituta de lujo (2009) de Steven Soderbergh y Bruna Surfistinha de Marcus Baldini (2011). "Muchas mujeres me cuentan que tienen la fantasía de ser prostitutas, al menos por una vez, pero que nunca se animaron. Y en general, a todos les despierta curiosidad el tema", ha dicho a la prensa Pacheco, que siempre ha insistido en que su decisión fue una elección libre y no una obligación y que nunca habría ganado tanto dinero con otra actividad.

La serie que se concentra en el primer año como prostituta está contada en primera persona, contiene un vocabulario fuerte y abundan las escenas explícitas. A diferencia de otras, Llámame Bruna explota, por una parte, el morbo de una serie que gira en torno al sexo con la denuncia social que rodea el sórdido mundo de las sexoservidoras, como se ve en el primer capítulo, en el contexto de un país con las desigualdades de Brasil. Hoy Pacheco es una escritora de éxito, ejerce como DJ y ha vivido para contarlo. Muchas otras, no.

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