Crítica Spring Breakers | Gomez, Hudgens, Benson, Korine | Tentación Fílmica



De la mente traviesa de Harmony Korine - guionista de Kids y director de Mr Lonely y Trash Humpers - viene Spring Breakers, un ataque directo al consumismo y al sueño americano que juega como un episodio de arte y ensayo de Girls Gone Wild.

Lo que podía haber sido una película de fugaz presencia y escaso recorrido público, se convierte en uno de los estrenos más sonados de 2013 gracias a la presencia de las dos pícaras heroínas Disney, hablamos de Vanessa Hudgens y Selena Gomez.

El film de Korine empieza con un extenso montaje de chicas en topless, cervezas heladas y lametones a patrióticos polos de hielo de color rojo, blanco y azul, a base de largas tomas a cámara lenta, acto seguido y tras dejar casi claro cual va a ser el.discurso de su director, entran en escena  nuestras cuatro protagonistas - Faith (Gómez), Sweet (Hudgens), Cotty (Rachel Korine) y Brit (Ashely Benson).
A partir de aquí conocemos cual es el sueño de las chicas y los medios que van a utilizar para conseguirlos.

Esta primera parte esta compuesta de planos oscuros bañados únicamente por la tenue luz de los tubos de neón que sirve como contrapunto perfecto para la inundación de luz natural que embriaga la pantalla en su llegada al "paraíso", todo esto está firmado a base de cortos y nerviosos planos, lo que nos deja un montaje con estilo de extenso videoclip, que se identifica a la perfección con lo que se ha llegado a conocer como la generación MTV.
A partir de aquí parece arrancar la difusa y delgada historia que Korine pretende narrar. Las niñas son detenidas únicamente como pretexto para ser rescatadas por Alien (James Franco), un gángster estafador heredero directo del famoso villano Tiburón. Citar que Alien se convierte automáticamente en el personaje clave y mejor conseguido de la obra, su comportamiento variable e impredecible junto a sus frases ocurrentes y simbólicas, aportan al film la solidez y consistencia narrativa de la que carece el resto de apartados.

Crítica Spring Breakers | Gomez, Hudgens, Benson, Korine

El resto de la historia se presenta como un cuento de hadas oscuro, una especie de reunión privada entre Alicia, Dorothy, Cenicienta y Blancanieves en busca de adrenalina, drogas, sexo y alcohol. El problema llega cuando la diversión experimentada por los personajes no es acompañada por la que siente el espectador, el cual en algún momento desea más estar viendo el concierto de navidad, que la odisea de las videocliperas chicas 'emtivirianas'.

Korine, su director de fotografía (Benoit Debie) y Douglas Crise, el editor, se nota que claramente querían que la película tuviera una cualidad onírica, a base de iluminación, diálogos, superposición de bucles y cortes bruscos y secos, pero a veces la ausencia de un ritmo narrativo clásico puede enviar al espectador a dormir.

Pero también debemos reconocer que Spring Breakers cuenta con momentos de genialidad, tanto el robo, rodado en una sola toma, como el montaje paralelo del cover del 'Everytime' de Britney Spears perpetrado por Franco en la piscina son de un calidad e ingenio mucho mayor de lo que suele pasear por las imágenes del cine actual.
Por lo tanto el film termina dejándonos con una sensación agridulce, motivada por estar ante una parábola de nuestro tiempo vacía de intensidad fílmica, donde el énfasis cae en demasía sobre el estado de ánimo de los personajes, olvidando así cual va a ser o debe ser el estado de ánimo del espectador que paga la entrada del show.


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