Crítica de la segunda parte de 'Blade Runner': 2049 | Una nueva obra maestra y clásico del cine a color


¿Puede ser una película perfecta? Pensamos que toda aquella tildada de obra maestra lo es y Blade Runner lo fue en aquel año 1982 y todos los que le siguieron. Ahora bien ¿puede una película perfecta tener una secuela igual o más de perfecta? Pues pensábamos que no pero Blade Runner 2049 ha llegado para hacernos creer que todo es posible.


Las series habían llegado para apoderarse del espectador. Su distribución directa en nuestros hogares y la capacidad para alargar la profundidad de las tramas y de los personajes, habían conseguido que muchos espectadores se preguntasen para que ir al cine si ya tenían un producto audiovisual muy bueno en casa. La secuela de Blade Runner llega para recordarnos por qué existe el cine, por qué una televisión no puede suplantar una pantalla y por qué el cine será siempre único e inimitable.

Blade Runner 2049 es una cosa más seria, aquí no hablamos de viñetas de cómics (muy dignas todas ellas) o de dragones que escupen fuego en nuestros televisores (muy dignos todos ellos también). Aquí hablamos de palabras mayores, de obras de arte. 2049 es una conjunción de factores creativos que la acercan a esos referentes culturales que todos conocemos. Blade Runner 2049 está mas cerca de una 'Gioconda' o un 'David' que de cualquier entretenimiento audiovisual al uso.
La obra de Ridley Scott de aquel mágico 1982 fue una conjunción perfecta de todos los que trabajaron en ella. Blade Runner consiguió una dirección perfecta, una dirección de arte aún más perfecta, consiguió que sus actores estuviesen en estado de gracia, que su banda sonora fuese creada únicamente para existir dentro de ella y lo más importante es, que consiguió llegar al corazón de cada uno que se adentró en ella para convertirla en lo que es, un mito de la ciencia ficción y unas de las mejores película que jamás ha dado el cine.
Ahora, la obra de Denis Villeneuve, de este mágico 2017 consigue exáctamente lo mismo que consiguió aquella, excepto saber si también va a calar en el corazón de cada uno de los que se adentren en ella (pensamos que sí). Ahora, la oscuridad de la obra original se transforma en luz, pero sigue siendo igual de tenebrosa, apasionante, aterradora, bucólica y bella que su madre. 
Y ahora vamos a ver un poco más sobre la nueva película...



Una nueva obra maestra

Blade Runner 2049 comienza en una granja a plena luz del día. Un cambio dramático de escenario. Blade Runner era básicamente sinónimo de noche y ciudad. A pesar de estar en un futuro liso y sombrío cuando algunos de la humanidad han abandonado la tierra para vivir "fuera del mundo", el negro distópico de Ridley Scott nunca llegó a salir de un 'Los Angeles' lleno de lluvia y niebla, donde el hombre y la máquina conspiraron en las sombras de los rascacielos. Ahora y aunque seguimos en ella, igual de fría y oscura que siempre, añadimos un templo de creación robótica, y una ciudad caída, naranja debido a su radiación, pero, esta ampliación de escenarios no rompe la esencia de la obra. Blade Runner atrapa la nueva luz y el color y lo transforma en un ente fantasmagórico para así seguir jugando dentro de las fronteras del 'noir' donde la atmósfera de lo urbano, lo corrupto y lo maléfico son la base de la trama junto a sus personajes, entes errantes que buscan respuestas y soluciones a un enigma. Un enigma formado en 1982 que busca ser desenterrado 35 años después...

Denis Villeneuve consiguió realizar la mejor película de 2015 con aquella obra llamada 'Sicario (*****)'. El año pasado apunto estuvo de conseguirlo también con 'La llegada (*****)', de no haber sido porque Ryan Gosling y su La la land le quitaron el trono, Ahora Denis y Ryan unen fuerzas para asegurarse así y de nuevo la mejor película del año. Y vaya si lo han conseguido.


K. 

Si el Deckard interpretado por Harrison Ford fue una suerte moderna del Philip Marlowe de Humphrey Bogart, El agente K de Ryan Gosling no iba a ser menos y continua la línea trazada por sus dos antepasados. Pero, Gosling no está "haciendo" de Ford. Blade Runner 2049 se basa en la intimidad romántica del actor más joven, igual de frío pero más cosmético cercano y humano; la estrella de Drive fue ideal para interpretar a un mecánico usando sólo la mirada y lo es también para interpretar a este nuevo Blade Runner. Un hombre sin alma pero humano. Totalmente humano...


El filme dura casi tres horas, y su metraje aún tratándose de una franquicia de estudio de gran presupuesto, se toma su tiempo, jugando lentamente, gestando su misterio y disfrutando de su impresionante y meticulosa adaptación visual. El filme incluso se permite el lujo de dejar la trama detectivesca en algunos momentos para abrazar el amor en la piel de la perfecta Ana de Armas, robot y holograma  que conduce a escenas como la de ese extraño acto de consumación que de nuevo sirve para gestar preguntas en ese mar de dudas que siempre ha sido la obra.

Pero, en 2049 hay que centrar la atención  en el aspecto visual ya que estamos ante la obra más bella de los últimos años. Villeneuve completa su transformación, iniciada en el arte de estudio para pasar a visionario de estudio ya que nos sumerge en un futuro expansivo, maravillosamente realizado. Nunca hay escasez de detalles técnicos ingeniosos, como un dreamweaver de mano usado para conjurar falsos recuerdos para los implantes de los replicantes. Pero, cuando hablamos de imagen no podemos olvidar al gran artífice de todo esto, el gran director de fotografía Roger Deakins, trabajando con su mayor paleta de colores y texturas hasta la fecha, suministrando una imagen inolvidable tras otra: un gigantesco haz de luz que pasa constantemente por los corredores piramidales de la sede corporativa del villano; una flota de coches voladores que se acercan a través de un horizonte anaranjado, poderoso edificios abandonados que se asomaban a través de la niebla y ese ente orgánico llamado K que deambula por un mundo de color y oscuridad como no se había visto hasta la fecha.

Así y de nuevo, Blade Runner es una curiosidad poética, no un rompecabezas a la espera de ser resuelto. Si alguien espera respuestas igual encuentra nuevas preguntas, si alguien espera algo único, quizás esa sea la única gran verdad que pueda encontrar en lo que es ya la gran obra de ciencia ficción del siglo XXI.

Puntuación: *****
Visual: *****
Narrativo: *****



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